Una tienda física compite hoy con el WhatsApp de la tienda de enfrente: quien contesta primero si hay talla, si hay existencia y si se puede apartar se lleva la venta. El sistema atiende esa conversación con tu catálogo, coordina el apartado o la entrega y convierte cada ticket en un cliente al que se le vuelve a vender.
Precio, disponibilidad y apartado contestados al instante con tu catálogo y por sucursal.
Pedido en línea, pago y recogida o entrega coordinadas en la misma conversación.
Campañas por categoría, temporada y frecuencia de compra, con tu voz.
Reseñas solicitadas después de la compra y respondidas en Google, sucursal por sucursal.
Cada pregunta contestada, a cualquier hora.
Recordatorio antes de que venza el apartado.
Campañas que llegan cuando el cliente compra.
CFDI desde el mismo ticket.
Catálogo, sucursales, políticas de apartado y entrega, temporadas.
Catálogo por sucursal, flujo de pedido, campañas y reseñas.
Atención, pedidos, campañas y reputación todos los días.
Los pedidos llegan a tu equipo y, cuando el proveedor lo permite, el catálogo y las existencias se sincronizan por API. Si no, el catálogo se mantiene en el sistema.
Sí, con el catálogo por sucursal que tú mantienes actualizado; cuando no hay dato confirmado, lo dice y canaliza a la tienda.
El personal sigue vendiendo en mostrador; el sistema atiende el chat, los apartados y las campañas que hoy nadie alcanza a hacer.
Ninguna pieza trabaja sola. Tres combinaciones que suman con lo que acabas de leer, y por qué.
Decenas de casos de uso, una sola operación: híbrida cuando tu equipo quiere decidir, autónoma cuando no hace falta.
Tú eliges cuánto opera el sistema y cuánto tu gente, caso por caso. Todo corre sobre el mismo criterio y deja el mismo registro.
Agenda una demo: vemos tu operación con tu equipo y salimos con un plan de puesta en marcha.
Puesta en marcha en días · Cero consultores · Un solo sistema