Un producto de software vive de la demo que se agenda, la prueba que se activa y la suscripción que se renueva. El sistema prospecta al decisor correcto, califica cada solicitud de demo, acompaña la prueba y lleva la cobranza recurrente, para que el equipo fundador venda en vez de perseguir.
Tamaño, caso de uso y urgencia capturados antes de agendar con el vendedor correcto.
Seguimiento durante el periodo de prueba, con mensajes por etapa de activación y escalamiento a ventas.
Cobro recurrente, factura automática y aviso antes del vencimiento o del cambio de plan.
Directores y fundadores localizados por industria y tamaño, validados uno por uno.
Con el decisor y el caso de uso claros.
Seguimiento por etapa de activación.
Sin perseguir tarjetas vencidas.
Con tu base de conocimiento.
Producto, planes, cliente ideal, proceso de venta y etapas de activación.
Etapas de pipeline, agenda de demos, mensajes de prueba, cobranza y soporte.
Prospección, demos, pruebas, cobranza y soporte.
Por API y webhooks: los eventos de activación y uso alimentan el seguimiento, y el CRM refleja el estado real de cada cuenta.
Primer nivel con tu documentación y escalamiento a tu equipo; nunca inventa una respuesta que no esté documentada.
Sí: el autoservicio corre con mensajes por etapa y el empresarial con prospección, demo y contrato.
Ninguna pieza trabaja sola. Tres combinaciones que suman con lo que acabas de leer, y por qué.
Decenas de casos de uso, una sola operación: híbrida cuando tu equipo quiere decidir, autónoma cuando no hace falta.
Tú eliges cuánto opera el sistema y cuánto tu gente, caso por caso. Todo corre sobre el mismo criterio y deja el mismo registro.
Agenda una demo: vemos tu operación con tu equipo y salimos con un plan de puesta en marcha.
Puesta en marcha en días · Cero consultores · Un solo sistema